viernes, 20 de diciembre de 2013

Baile de Máscaras. Un diálogo con José Manuel Díez



                    Después de una comida de Jose Manuel Díez con los tertulianos de Página 72, en la que no solo se compartió la mesa sino también la palabra, nos dirigimos a nuestro habitual lugar de encuentro, el Ateneo Pacense. Y aquí, una hora antes de lo acostumbrado, iniciamos la tertulia.

                Comenzó nuestro poeta a exponer su bio-bibliografía. Aunque todos la conocíamos resultaba interesante oírla de su voz. José Manuel dijo que, en estos momentos, la Tertulia de Página 72 le daba la oportunidad de compartir la poesía, y de dialogar, desde una actitud positiva, del creador en  la búsqueda de su obra. En este sentido, resaltó que desde un principio había tratado de combinar música y poesía. La música, con una intencionalidad poética y la poética, guardando la musicalidad que le ofrecía la métrica libre. No hay que olvidar que él forma parte del grupo musical El desván del duende. Además, comentó que se había embarcado en la aventura del relato corto, aparentemente con un matiz poético aunque no es exactamente prosa poética.

              Jose Manuel Diez escribe poesía desde los 16 años siendo a partir de los 23 cuando empieza a publicar. El primero de los poemarios es 42, por ser cuarenta y dos los poemas que contiene. La edición corrió a cargo de la editorial, ya extinta, Nuevas Letras. Este libro expresa los primeros asombros, las primeras sensaciones, las preguntas más esenciales con la intención primordial de crecer. De este primer poemario, dijo nuestro poeta, salvaba tres poemas. En realidad, comentó, la elaboración de este libro supuso una experiencia interesante y muy especial por ser la primera.

             Pasaron tres años hasta que se publicó La caja vacía, Premio Ciudad de Cáceres Partimonio de la humanidad. En este momento, y por primera vez, nuestro poeta tuvo que hablar de lo que escribía. Para Jose Manuel se trataba de exponer las experiencias particulares, tan especial como la pérdida de su abuelo, o la de frustración ante las cosas que aparentemente parecen ser importantes y no lo son. El título, La caja vacía está tomado de uno de los poema del libro.Los versos de este- según dijo- resumía todo el poemario. Dedicado a Berta Antúnez dice así:

A veces, en la larga
media luz de este cuarto, en el silencio
de mis meditaciones, hallo el signo
de una vaga figura,
de un objeto cualquiera abandonado
al polvo progresivo de las horas,
tal como un abrecartas,
un taco de billar, dos posa vasos verdes,
una caja vacía.

Utensilios inútiles más allá de su uso
pero que, sin embargo,
sirvieron para dar cauce con ellos
-como con muchos otros a
la belleza vacua de los días,
y por los que recuerdo
realidades análogas tal vez más substanciales.

Al ver el abrecartas, por ejemplo,
pienso en Berta, en sus ojos, en sus manos
y en las cartas que un día tuvo a bien enviarme
desde el amor. Las cartas
que yo abrí con la urgencia del deseo
con aquel abrecartas afilado;
y era como romper con él la niebla
para encontrar la luz en las palabras.

El taco de billar me recuerda a Luisito,
a las tardes del Centro Recreativo;
a todas las partidas que no pudo ganarme
o que no le gané.

Bendita sea
la amistad en el juego y en la vida,
porque harán de uno y otra un solo triunfo,
una sola verdad de ser gozada.

Los posa vasos verdes
me traen a la memoria a Juan Antonio,
a nuestros recitales de poesía
entre copas de bourbon y teoremas
sobre por qué es más triste la alegría
de Hernández que ninguna.

(Nadie da nada aún por un poema;
aún menos cuando su belleza es triste.)

Y la caja vacía
-¿hay objeto más fútil que una caja vacía?-
me recuerda a mí mismo:
todo cuanto no tengo y me hace libre.


                          En este libro aparecen cuarenta y tres poemas, uno más que en el anterior. La caja vacía quiere expresar ese deseo de comunicar el escepticismos ante aquello que se vende sin más. Es como una contestación a este sociedad falsaria. De este poemario, igual que del anterior, salvaría-dijo- solo cuatro poemas. El esquema del libro es sencillo. Tiene dos partes: Caja vacía y Deseos.



                    Mas tarde surgió la idea de Baile de Máscaras. Un parto difícil de cuatro largos años. Aquí, rompe con la anterior manera de escribir. Nuestro poeta ya no habla en primera persona sino más bien en tercera. Sigue los trazos de Beaudelaire subrayando lo que somos, lo que queremos ser o incluso lo que dice la gente que somos. El libro terminó siendo premio Hiperion y publicado por la misma editorial.

                Nuestro poeta presentó su producción  a los tertulianos indicándoles lo que suponía para él la poesía como un estado emocional, unas veces, y otras, como un estado de gracia; en realidad, una iluminación dentro del mismo acto creativo.  Mirando su recorrido,  Jose Manuel afirmó que cada libro suponía una evolución en su forma de escribir. 

          Después de este relatorio, Jose Manuel Díez leyó algunos de esos poemas de sus obras anteriores que él comentó conservaría. Recitó, entre otros, El maltrato y la enmienda. Unos versos sentidos que terminan hablando de su pequeña maquina de escribir Olivetti, su tesoro y alegría, a la que describe como una muchacha de metal siempre amada. Después, declamó otro poema de su obra 42 dedicada a la belleza del pájaro. Para luego seguir con los poemas de La caja Vacía. De este libro leyó uno dedicado a Basilio Sánchez,

EL OBJETO Y SU CREACIÓN

Hay un hombre sentado en esta silla.
Hace ya mucho tiempo la creó con sus manos.
Pero, ¿le pertenece?

Él mismo, con su esfuerzo,
taló el roble propicio, apuntaló
la homónima madera,
urdió con gran pericia la trama de su asiento.
Pero, ¿le pertenece?

Hay un hombre sentado en esta silla.
Sobre esta silla cumple su descanso.

Sobre esta silla apoya
sus largos pensamientos. Sobre ella
morirá cualquier día.

Pero, ¿le pertenece?
Otro hombre vendrá a sentarse en la silla.



                     Al finalizar su exposición todos convenimos en felicitarle siguiendo con una rueda de preguntas. Todos habíamos tenido como tarea leer su obra Baile de Máscaras. Nuestro poeta contestó con detenimiento a cada una de ellas.Así dijo, respondiendo al por qué escribió con esta estructura Baile de Mascaras, que tuvo como referencias a Traveling de Luis Felipe Comendador y Memorial del juego de EduardoGaleano; y sobre todo Rostros de KhalilGibrán.

           La estructura de Baile de Máscaras es muy particular, se inicia los versos teniendo como punto central a un poeta-místico sufí para luego terminar con otro poeta trece siglos más moderno. Con este gesto literario parece que nuestro invitado tenía una intención decir como la poesía vence sobre cualquier circunstancia adversa.

                    Algunas preguntas apuntaron  a la base fundamental de su formación literaria. Para contestara ello, Jose Manuel se remitió a la biblioteca de su casa. Allí aprendió-dijo- a ser una esponja y a seguir aprendiendo. Sus poetas de referencia fueron Lorca y Miguel Hernandez y en la música el flamenco. Ahora bien, dejó claro que estas  fueron referencias primeras y que en ningún momento pretendióquedarse estancado. Consideraba importante evolucionar. Es verdad que en un principio coqueteó con el dialecto extremeño e incluso obtuvo un premio por un poemario escrito en castúo. Sin embargo, cuando otros poetas y otras formas literarias llegaron a su vida, como Goytesolo o Pepe Hierro, todo fue cambiar.

             Por parte de algunos tertuliano se resaltó el hecho de ser esta obra, Baile de Máscaras, un poemario con una carga ideológica, no política, grande. Se consideraba un trabajo potente, más en el contenido que en la forma: Y junto todo esto se observa una gran erudición, una gran riqueza de fuentes. En Baile de Máscaras la poesía de Jose Manuel se observaba más madura de lo que fue anteriormente. En este sentido, se vió en nuestro poeta un salto cualitativo considerable. Para algún tertuliano, no presente, la obra de nuestro poeta está muy cercana a la poética del silencio. Muy trabajada y pulida. En algunos poemas-dice este tertuliano en su carta-se consigue un ritmo intensamente lírico donde la metáfora junto a otros recursos poéticos le dan una gran riqueza a la obra. 


                            Añadió que la idea del libro no está cerrada. Este es parte de un ciclo, un continuar en la búsqueda sobre todo acentuando lo marginal, lo que no cabe en la foto o lo que es lo mismo trazar versos que apoyen a un tipo de persona que no sale en los catálogos de sociedad. En resumen, en este poemario, que tuvimos la suerte de tratar con el autor se ve una gran sinceridad. No en balde ha sido nominado al mejor poemario escrito en este año por El País.